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¿El caldo de huesos rompe el ayuno?

Por Ziggy · Founder of Fasted
Publicado el 27/01/2026 · Actualizado el 09/09/2026 · 8 min de lectura · Normas editoriales

El caldo de huesos ocupa un lugar peculiar en el mundo del ayuno. Tiene calorías y proteína, lo que técnicamente significa que rompe el ayuno. Y sin embargo, mucha gente con experiencia, muchos médicos y varios protocolos no solo lo permiten durante el ayuno, sino que lo recomiendan.

Entonces, ¿cuál es la verdad? ¿El caldo de huesos rompe el ayuno, y eso importa?

Respuesta rápida: técnicamente sí, el caldo de huesos rompe un ayuno estricto. Una taza tiene unas 30 a 50 calorías y de 5 a 10 gramos de proteína, lo que provoca alguna respuesta metabólica. Aun así, muchos protocolos lo aceptan porque sus beneficios (electrolitos, apoyo intestinal, poder sostener el ayuno) pesan más que el pequeño impacto calórico. Para un 16/8 estándar, déjalo para tu ventana de alimentación. Para ayunos prolongados de 24 horas o más, el caldo puede ser una herramienta valiosa para llegar al final.

¿Qué lleva el caldo de huesos?

Entender la polémica pide saber qué contiene. Una taza típica (240 ml) de caldo de huesos casero aporta:

  • Calorías: 30 a 50
  • Proteína: 5 a 10 gramos (sobre todo colágeno y gelatina)
  • Grasa: 1 a 3 gramos
  • Carbohidratos: 0 a 1 gramo
  • Sodio: 300 a 500 mg
  • Potasio: 200 a 400 mg
  • Magnesio: 10 a 20 mg
  • Calcio: 10 a 30 mg
  • Glicina: 1 a 3 gramos
  • Prolina: 1 a 2 gramos

La proteína es lo que separa al caldo de huesos de otras bebidas del ayuno, como el café solo o el té. Los aminoácidos, en especial la leucina y otros ramificados, pueden estimular la insulina y las vías de mTOR. Ahora bien, los aminoácidos del colágeno del caldo tienen un perfil muy distinto al del suero o la carne: son bajos en leucina y altos en glicina y prolina, que estimulan menos la insulina.

El debate entre lo estricto y lo práctico

La visión estricta

Si defines el ayuno como tomar cero calorías, el caldo de huesos rompe tu ayuno. Punto. Su proteína y sus calorías provocan cierta actividad digestiva, algo de secreción de insulina y algo de activación de mTOR. Para quien ayuna específicamente para maximizar la autofagia, incluso ese contenido modesto de proteína puede reducir la actividad autofágica.

Bajo esa definición estricta, deberías dejar el caldo para tu ventana de alimentación o usarlo para romper el ayuno cuando termine tu periodo de ayuno.

La visión práctica

Muchos médicos y expertos en ayuno adoptan un enfoque más pragmático. El doctor Jason Fung, uno de los investigadores con más publicaciones sobre ayuno, permite caldo de huesos en los ayunos prolongados. Su razonamiento: el pequeño impacto calórico pesa muchísimo menos que la ventaja práctica de poder sostener el ayuno.

La visión práctica sostiene que un ayuno de 36 horas completado con dos tazas de caldo aporta mucho más que un ayuno de 36 horas que abandonas en la hora 20 porque te encontrabas fatal.

Ese enfoque pragmático tiene sentido. Los beneficios metabólicos del ayuno —quemar grasa, bajar la insulina, reparar células— vienen sobre todo de la ausencia prolongada de una ingesta calórica apreciable, no de una pureza absoluta de cero calorías.

Cuándo tiene sentido el caldo durante el ayuno

Ayunos prolongados (24 horas o más)

Para los ayunos de 36 horas y los protocolos de varios días, el caldo cumple varias funciones críticas:

Reponer electrolitos. El caldo es una fuente natural de sodio, potasio y magnesio, los tres electrolitos que más se pierden ayunando. Eso previene dolores de cabeza, mareos y calambres. Si tu caldo no lleva sal, nuestra guía sobre cuánta sal tomar durante un ayuno cubre las cantidades y los momentos.

Apoyo a la mucosa intestinal. La glicina y la glutamina del caldo apoyan la integridad intestinal. En ayunos prolongados, cuidar la mucosa ayuda a evitar problemas cuando vuelvas a introducir comida.

Sostenibilidad psicológica. Tener algo caliente y salado que tomar durante un ayuno largo reconforta y ayuda a completar el periodo entero. Terminar un ayuno de 36 horas con caldo es mejor que romperlo a las 18.

Ayunos de transición

Si eres nuevo y estás subiendo hacia ventanas más largas, el caldo sirve de escalón. Empieza con un "ayuno con caldo" en el que solo tomes agua, té, café y caldo durante 24 horas. Eso te da la experiencia del ayuno prolongado con una red de seguridad.

Protocolos de salud intestinal

Algunos protocolos se centran en la salud y la reparación del intestino. En ese contexto, el caldo no es un compromiso: es parte del protocolo. El colágeno, la gelatina, la glicina y la glutamina apoyan de forma activa la reparación intestinal y acompañan a los beneficios intestinales del propio ayuno.

Cuándo evitar el caldo durante el ayuno

Ayuno 16/8 o 18/6 estándar

Si haces un horario de ayuno intermitente estándar, no necesitas caldo dentro de la ventana de ayuno. Tu ayuno es lo bastante corto como para cubrir los electrolitos con agua con sal, y tienes una ventana de alimentación donde el caldo puede tomarse como comida nutritiva.

Déjalo para romper el ayuno o para las comidas de tu ventana.

Ayuno estricto por autofagia

Si tu objetivo principal es maximizar la autofagia, evita el caldo durante el ayuno. Los aminoácidos, y en especial la glicina, pueden modular las vías autofágicas. Quédate con agua, café solo y té sin nada.

Protocolos que cuentan calorías

Si estás midiendo calorías con precisión para bajar de peso, ten presente que el caldo no es libre de calorías. Dos o tres tazas a lo largo de un día de ayuno suman de 60 a 150 calorías. Es poco probable que eso descarrile la pérdida de peso, pero conviene contarlo.

Cómo usar el caldo con criterio

Durante ayunos prolongados

Toma de 1 a 3 tazas repartidas por el día. Bébelo a sorbos en vez de una taza entera de golpe. Añade una pizca de sal si el caldo no está bien sazonado. El Planificador de ayuno prolongado construye el resto del horario hora por hora a tu alrededor, incluidos los puntos de control de electrolitos.

Mañana: una taza en lugar de tu café o junto a él.

Mediodía: una taza cuando el hambre o el cansancio hacen pico, normalmente entre las 18 y las 24 horas de ayuno.

Noche: una taza antes de acostarte, para apoyar el sueño y aportar minerales para la recuperación nocturna.

Como comida para romper el ayuno

El caldo de huesos es posiblemente lo mejor para romper un ayuno prolongado. Es caliente, líquido, fácil de digerir y aporta minerales y aminoácidos sin desbordar un aparato digestivo dormido. Toma una taza 15 a 30 minutos antes de tu comida completa para suavizar la transición.

Hacerlo o comprarlo

El caldo casero gana en nutrientes y te deja controlar el sodio. Cuece huesos de res o de pollo con agua, vinagre de manzana (para extraer minerales) y sal durante 12 a 24 horas.

El caldo comprado varía muchísimo en calidad. Busca marcas con al menos 8 gramos de proteína por taza, sin azúcares añadidos y con pocos aditivos. Muchos "caldos de huesos" comerciales son fondo de cocina disfrazado, con menos valor nutricional.

Lee bien las etiquetas. Algunos productos vendidos como caldo de huesos llevan extracto de levadura, azúcar u otros ingredientes que suman calorías innecesarias y componentes que quizá quieras evitar durante el ayuno. Para más sobre qué rompe el ayuno, incluidos los ingredientes escondidos en alimentos comunes, mira nuestra guía completa. También puedes buscar un producto en el comprobador ¿Rompe el ayuno?, que lo valora para ayuno estricto, pérdida de grasa y autofagia.

Caldo de huesos, caldo normal y fondo

Estos términos se usan como sinónimos, pero no lo son:

Caldo de huesos: hecho con huesos cocidos entre 12 y 48 horas. Más colágeno, gelatina, minerales y aminoácidos. Espesa al enfriarse. Es el que quieres para el ayuno.

Fondo: hecho con huesos cocidos de 4 a 6 horas. Menos concentrado, pero sigue siendo nutritivo. Sustituto aceptable.

Caldo normal: hecho con carne (no con huesos) cocida 1 o 2 horas. Menos colágeno y menos minerales. No aporta tanto para el ayuno.

Para ayunar, elige siempre caldo de huesos o fondo antes que caldo normal.

El caldo y cada método de ayuno

Ayuno 16/8: deja el caldo para tu ventana de alimentación. No hace falta en un ayuno de 16 horas.

20/4 y OMAD: el caldo dentro de la ventana de ayuno es opcional, pero ayuda con el hambre. Úsalo si lo necesitas.

Ayunos de 24 horas: una o dos tazas hacen el ayuno mucho más llevadero, sobre todo si empiezas.

Ayunos de 36 horas: muy recomendable. Los ayunos prolongados se benefician bastante del apoyo en electrolitos y aminoácidos que da el caldo.

Ayunos de varios días (48 horas o más): el caldo se vuelve una herramienta importante de seguridad y sostenibilidad. Consulta con un profesional de la salud para ayunos de esa duración.

Dieta 5:2: en los días bajos en calorías (500 a 600), el caldo puede ser una opción valiosa, baja en calorías y rica en nutrientes, que te ayuda a quedarte dentro del límite sin perder nutrientes esenciales.

Cómo ayuda Fasted

Fasted registra la duración de tus ayunos y te ayuda a planificar cuándo meter el caldo en tu rutina. En ayunos prolongados, el temporizador te enseña tu avance y puede recordarte tomar sorbos de caldo a intervalos regulares. No te contará las tazas: la app no registra comida ni bebida, solo un registro al día de proteína y fibra en gramos, así que respetar tus propias reglas del día sigue siendo cosa tuya.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas calorías tiene el caldo de huesos?

El casero suele tener de 30 a 50 calorías por taza. Los comprados van de 10 a 50 según la concentración y la marca. Revisa siempre la etiqueta nutricional de los productos comerciales.

¿Puedo añadirle algo al caldo mientras ayuno?

La sal está bien y se recomienda. Una pizca de vinagre de manzana, cúrcuma, jengibre o pimienta negra suma calorías insignificantes y mejora el valor nutricional. Evita añadir mantequilla, crema, fideos o verduras, porque suben bastante las calorías.

¿El caldo es mejor que un suplemento de electrolitos durante el ayuno?

Los dos cumplen la función de los electrolitos. El caldo aporta además otras cosas (colágeno, aminoácidos, apoyo intestinal) que un suplemento puro no da. Pero el caldo también lleva proteína y calorías que el suplemento no tiene. Para un ayuno estricto, usa el suplemento. Para un ayuno prolongado o flexible, el caldo es la mejor opción.

¿Hay algo parecido al caldo de huesos para vegetarianos?

El caldo de verduras tiene menos proteína y colágeno, pero sigue aportando minerales y calor en ayunos prolongados. El caldo de miso es otra opción, con pocas calorías y buen aporte de sodio. Ninguno da los beneficios del colágeno, pero los dos ayudan a sostener el ayuno.

¿El caldo de huesos me disparará la glucosa?

No. El caldo casi no tiene carbohidratos. Su poca proteína provoca una respuesta mínima de insulina, pero no dispara la glucosa. Para casi todo el mundo, su impacto glucémico es insignificante.

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