Efectos secundarios del ayuno intermitente (y cómo manejarlos)
Respuesta rápida: los efectos secundarios más comunes del ayuno intermitente son dolor de cabeza, hambre, irritabilidad, cansancio e hinchazón. Sus causas no están tan cerradas como sugiere internet: para el dolor de cabeza del ayuno, los mecanismos que más aparecen en la literatura son la glucosa baja y la falta de cafeína, y el riesgo sube cuanto más largo es el ayuno. Casi todos estos efectos se calman cuando tu cuerpo se ajusta durante la primera semana o dos. Otros dos, más lentos —la caída del pelo que aparece meses después y los cálculos biliares durante una pérdida de peso rápida—, tienen otras causas y otras soluciones. Y algunas señales, como desmayarse, el corazón acelerado, la confusión o un dolor fuerte bajo las costillas derechas, no son efectos secundarios que se aguanten. Esta guía dice cuál es cuál.
El ayuno intermitente lo tolera bien la mayoría de adultos sanos en los ensayos hechos hasta ahora (de Cabo y Mattson, New England Journal of Medicine, 2019). Pero "tolerado" no quiere decir "cómodo desde el primer día". Tu cuerpo necesita tiempo para adaptarse a un patrón de comida nuevo y, durante esa transición, puedes notar efectos que van de lo molesto a lo francamente desagradable.
La buena noticia: casi todos los efectos comunes tienen algo que puedes hacer, incluso donde la causa de fondo no está del todo resuelta. Esta guía repasa cada uno y dice claramente dónde se acaba la evidencia.
Dolor de cabeza
Frecuencia: muy común los primeros días.
Por qué pasa: el dolor de cabeza del ayuno es una entidad reconocida y, con honestidad, su causa no está cerrada. Una revisión en Headache (Torelli et al., 2009) encontró que suele parecerse a una cefalea tensional, que la probabilidad de tenerlo sube con la duración del ayuno y que la hipoglucemia y la falta de cafeína son los dos mecanismos que más se implican. Los autores dejaron claro que gran parte del asunto sigue sin explicar. Se le echa mucho la culpa a la deshidratación, pero esa revisión no la señaló como causa.
Los movimientos de líquido siguen valiendo la pena conocerlos. El glucógeno se almacena con agua —unos 3 gramos de agua por gramo de glucógeno en el músculo—, así que cuando el glucógeno baja, esa agua se va con él y arrastra sodio.
Cómo arreglarlo:
- Bebe agua a lo largo del día, y más de lo que crees necesario la primera semana; la calculadora de agua diaria convierte tu peso y tu actividad en un objetivo
- Añade un poco de sal al agua
- A algunas personas les ayuda un suplemento de magnesio; el glicinato y el citrato son las formas habituales
- Si normalmente tomas café, no lo dejes la misma semana en la que empiezas a ayunar. La falta de cafeína es uno de los mecanismos que más se implican en el dolor de cabeza del ayuno, y una revisión Cochrane encontró que la cafeína suma al efecto de los analgésicos cuando se toman juntos
Para una estrategia completa, lee nuestra guía sobre electrolitos en el ayuno intermitente.
Distinguir un dolor de cabeza del ayuno de otro
La solución depende de la causa, y la causa suele anunciarse por el momento y por la compañía. Nada de esto es diagnóstico, pero es mejor que adivinar.
La falta de cafeína sigue tu viejo horario de café. Llega a media mañana, más o menos cuando solías tomarlo, se nota sordo y palpitante en la frente o detrás de los ojos, y cede en media hora tras tomar cafeína. La solución es la evidente: el café solo está bien durante un ayuno. Si quieres reducir la cafeína, hazlo en un mes distinto de aquel en el que empiezas a ayunar.
La pérdida de sodio y líquido da un dolor de cabeza que se ríe del agua sola y suele venir con calambres y algo de niebla mental. Agua con sal lo suele calmar antes que agua a secas. La calculadora de electrolitos fija objetivos según tu peso y la duración del ayuno, en vez de dejarte adivinar cuánto es una pizca.
Una bajada de glucosa viene con temblor, sudor o corazón revoloteando, y normalmente varias horas después y no al despertar. En personas sanas es la menos común de las tres, porque el hígado mantiene la glucosa en un rango de trabajo a lo largo de un ayuno normal. Si aparece con más de un síntoma, rompe el ayuno en vez de aguantar.
Algunos dolores de cabeza no son adaptación. Interrumpe el ayuno y busca atención médica ante un dolor de cabeza súbito e intenso, uno con cambios de visión, hormigueo, confusión o debilidad en un lado, o uno que no cede tras varias horas de líquido y sal. Un dolor de cabeza cada día de ayuno pasada la primera quincena apunta a otra cosa y merece la opinión de un médico.
Hambre
Frecuencia: casi universal al principio. Casi todo el mundo dice que se calma en la primera semana o dos.
Por qué pasa: la grelina, la hormona del hambre, parece seguir las horas habituales de comer más que la necesidad real de comida. Frecka y Mattes (American Journal of Physiology, 2008) encontraron que los picos de grelina diferían entre grupos según a qué hora comía habitualmente cada uno, y llegaban por delante de esa comida. Si sueles comer a las 7:00, espera tener hambre a las 7:00, haya comida o no.
El hambre también viene en olas y no en una subida continua hasta que comes. Casi todo el mundo ve que una ola se pasa sola.
Cómo arreglarlo:
- Bebe agua o café solo en los picos de hambre
- Mantente ocupado; el rato muerto agranda el hambre
- Recuérdate que la ola va a pasar
- Asegúrate de que las comidas de tu ventana llevan mucha proteína y fibra, que mejoran la saciedad del día siguiente
Para estrategias detalladas, mira nuestra guía completa sobre manejar el hambre durante el ayuno.
Cansancio y poca energía
Frecuencia: común los primeros días.
Por qué pasa: tu cuerpo está pasando de quemar sobre todo glucosa a usar cada vez más grasa y cetonas. Ese cambio no es instantáneo (Cahill, Annual Review of Nutrition, 2006). Piénsalo como un motor que cambia de gasolina a diésel: hay un pequeño retraso.
Los movimientos de líquido y sodio descritos arriba pueden sumar.
Cómo arreglarlo:
- No te quedes bajo de sodio mientras ayunas. Sala tu comida y tu agua.
- Mantén la actividad suave los primeros días. Camina en lugar de entrenar a alta intensidad.
- Duerme de 7 a 9 horas. Tu cuerpo está haciendo un trabajo de adaptación y el sueño lo sostiene.
- Ten paciencia. El ayuno no apaga el cuerpo: en un estudio con adultos sanos y delgados que ayunaron 84 horas, el gasto energético en reposo subió en vez de bajar durante los primeros días, junto con un aumento de noradrenalina en suero (Zauner et al., American Journal of Clinical Nutrition, 2000).
Irritabilidad y cambios de ánimo
Frecuencia: se refiere a menudo los primeros días.
Por qué pasa: el hambre puede afectar al ánimo. Y también el trabajo psicológico de romper un hábito muy asentado: estás acostumbrado a comer cuando te apetece, y la restricción frustra.
La hipoglucemia con síntomas es poco frecuente en personas sanas con protocolos normales de ayuno. El hígado mantiene la glucosa mediante glucogenólisis y después gluconeogénesis, y eso sostiene los valores en un rango de trabajo durante días de ayuno en personas sanas (Cahill, Annual Review of Nutrition, 2006). Si tomas insulina o una sulfonilurea, nada de eso te aplica: habla con tu médico antes de ayunar.
Cómo arreglarlo:
- Ten claro que la irritabilidad suele calmarse cuando el patrón se vuelve hábito
- Hidrátate (la deshidratación empeora el ánimo)
- Plantéate empezar el ayuno más pronto por la tarde en vez de forzar una mañana difícil
- Si los cambios de ánimo son intensos o persistentes, ensancha tu ventana de alimentación
Problemas digestivos
Frecuencia: los cambios digestivos leves son comunes. Los problemas serios son raros.
Qué puedes notar:
- Estreñimiento: menos comida es menos volumen moviéndose por tu sistema. Es normal durante el periodo de ajuste.
- Hinchazón después de comer: tu aparato digestivo va más lento durante el ayuno. Una comida grande y rápida tras un ayuno puede desbordarlo un rato.
- Reflujo: algunas personas notan más ácido durante las horas de ayuno, aunque la investigación es dispar. Si ya tienes reflujo, nuestra guía sobre ayuno con gastritis y reflujo explica qué suele cambiar y a qué estar atento.
Cómo arreglarlo:
- Estreñimiento: sube la fibra dentro de tu ventana, bebe más agua y plantéate añadir citrato de magnesio (que tiene un efecto laxante suave). La guía del NHS pone el objetivo para adultos en 30 g de fibra al día.
- Hinchazón: rompe el ayuno con una comida de tamaño moderado y no con un festín. Mastica despacio. Dale tiempo a tu digestión a arrancar.
- Reflujo: no te tumbes justo después de comer. Si se repite, habla con tu farmacéutico o tu médico en vez de automedicarte.
Hinchazón
Frecuencia: lo bastante común como para merecer su propia sección, y viene en dos formas distintas.
Durante el ayuno el intestino está más callado. Entre comidas corre el complejo motor migratorio, las contracciones de barrido que limpian el intestino delgado (Deloose et al., Nature Reviews Gastroenterology and Hepatology, 2012). El gas de lo que queda puede acumularse en vez de seguir su camino. El ácido del estómago también llega por costumbre a tus viejas horas de comer sin nada que lo amortigüe, y eso es incómodo de una forma que la gente describe como hinchazón. El agua con gas añade gas directamente, así que pásate a la sin gas si eres propenso.
Después de romper el ayuno es la queja más común, y casi siempre es la primera comida y no el ayuno. Una comida grande que llega rápido a un intestino lento lo distiende. La grasa retrasa el vaciado del estómago, así que una primera comida grasa y grande se queda ahí. Y los carbohidratos fermentables —el grupo FODMAP que describieron Gibson y Shepherd (Journal of Gastroenterology and Hepatology, 2010)— alimentan bacterias que producen gas rápido. Comer deprisa tras un hambre real también significa tragar más aire.
Los sospechosos habituales en una primera comida:
| Categoría | Ejemplos |
|---|---|
| Crucíferas | Brócoli, coliflor, col, kale |
| Legumbres | Frijoles, lentejas, garbanzos |
| Aliáceas | Cebolla, ajo, puerro |
| Fruta rica en fructosa | Manzana, pera, mango |
| Lácteos | Leche, quesos frescos, si la lactosa te da problemas |
| Bebidas con gas | Agua con gas, refrescos |
| Polialcoholes | Sorbitol, manitol, eritritol |
Cómo arreglarlo:
- Rompe el ayuno con poco. Un huevo cocido, un puñado de frutos secos, algo de caldo. Espera diez o quince minutos y luego come.
- Que la primera comida sea fácil: huevo, pollo, pescado, arroz, papa, zanahoria cocida. Deja las legumbres y el brócoli para más adelante en la ventana.
- Mastica, y baja el ritmo.
- Mueve la fibra a más adelante en la ventana en vez de quitarla. El planificador para romper el ayuno monta ese orden según la duración de tu ayuno.
Casi todo el mundo ve que esto se asienta en las primeras semanas. Una hinchazón que no mejora, sobre todo junto a cambios en el ritmo intestinal, dolor abdominal o una pérdida de peso que no buscabas, merece una opinión médica y no otro ajuste a tu ventana.
Dificultad para dormir
Frecuencia: ocasional, sobre todo si comes muy cerca de acostarte o en los primeros días.
Por qué pasa: dos factores probables. Primero, una comida grande al final de la ventana sienta mal, y mucha gente duerme peor después. Segundo, el ayuno sube la noradrenalina en suero (Zauner et al., American Journal of Clinical Nutrition, 2000), que no es precisamente relajante. Ninguna de las dos cosas se ha estudiado a fondo para el 16/8 en concreto.
Cómo arreglarlo:
- Deja de comer al menos 2-3 horas antes de acostarte
- Si tu ventana de alimentación termina a las 20:00, apunta a dormir entre las 22:30 y las 23:00
- Evita la cafeína después de las 14:00
- Mantén el dormitorio fresco y a oscuras
- Si persiste, adelanta tu ventana de alimentación
Mareo y sensación de inestabilidad
Frecuencia: ocasional, sobre todo la primera semana.
Por qué pasa: el sodio es el sospechoso habitual. La insulina hace que el riñón retenga sodio: DeFronzo y sus colegas (Journal of Clinical Investigation, 1975) mostraron que la excreción urinaria de sodio caía cerca de la mitad cuando se infundía insulina en hombres sanos. El ayuno baja la insulina, así que el sodio va en la otra dirección: fuera. Pierde suficiente y la presión arterial cede, algo que notas sobre todo al levantarte deprisa.
Cómo arreglarlo:
- Sala tu agua o tu comida; no te quedes bajo de sodio mientras ayunas
- Levántate despacio, sobre todo por la mañana
- Si persiste, plantéate un suplemento de electrolitos sin azúcar; nuestra calculadora de electrolitos fija objetivos diarios de sodio, potasio y magnesio según tu peso y la duración de tu ayuno
- Si el mareo es intenso o va con desmayo, deja de ayunar y ve al médico
Mal aliento
Frecuencia: moderada. Se nota más en ayunos largos (18 horas o más).
Por qué pasa: cuando sube la quema de grasa, el cuerpo produce cuerpos cetónicos, y entre ellos la acetona, que sale por los pulmones (Cahill, Annual Review of Nutrition, 2006). Eso puede dar un olor metálico o afrutado. Es señal de que el cambio de combustible está ocurriendo, pero socialmente resulta incómodo.
Cómo arreglarlo:
- Cepíllate los dientes y la lengua con regularidad
- Bebe más agua
- Mastica chicle sin azúcar
- Suele bajar con el tiempo
Dificultad para concentrarse
Frecuencia: episodios breves entre los días 1 y 3.
Por qué pasa: el paso del metabolismo de la glucosa al de la grasa y las cetonas puede afectar un tiempo a cómo te sientes. Las cetonas sí sirven de combustible cerebral durante el ayuno (Cahill, Annual Review of Nutrition, 2006). Las afirmaciones de que el ayuno afila el pensamiento se apoyan sobre todo en estudios con animales, y la evidencia en personas es fina (de Cabo y Mattson, New England Journal of Medicine, 2019), así que trata una mejor concentración como una sorpresa agradable si llega, no como una promesa.
Cómo arreglarlo:
- El café ayuda, y mantener tu cafeína de siempre evita añadir la falta encima
- No pongas tus tareas mentales más exigentes en las primeras 2-3 mañanas
- Casi todo el mundo ve que se pasa en la primera semana
Caída del pelo
Frecuencia: poco común, y llega lo bastante tarde como para que casi todo el mundo culpe a lo que no es.
Por qué pasa: el mecanismo habitual es el efluvio telógeno, en el que un estresor metabólico empuja a la vez a una parte grande de los folículos fuera de su fase de crecimiento y al reposo. Se caen juntos dos o tres meses después. Ese retraso es todo el problema: la gente nota la caída en el mes tres, mira lo que está haciendo en el mes tres y se pierde la dieta drástica del mes uno. Las revisiones sobre dieta y caída del pelo sitúan las calorías bajas, la proteína baja y el hierro o el zinc bajos entre los disparadores reconocidos (Guo y Katta, Dermatology Practical and Conceptual, 2017).
El ayuno en sí no es el mecanismo. Lo que pasa dentro de la ventana de alimentación, sí. Una ventana corta hace fácil comer muchísimo menos sin querer, y fácil comer las mismas tres cosas cómodas todos los días, que es como el hierro y el zinc se quedan cortos sin avisar. Una pérdida de peso rápida lo hace aún más probable.
Cómo arreglarlo:
- Come suficiente. Un déficit lo bastante grande como para tirarte el pelo es más grande del que necesitas.
- Mete proteína en cada comida, no en una. El mínimo dietético de 0.8 g por kilo de peso corporal al día es un mínimo para quien no está perdiendo peso; la calculadora de macros fija un objetivo con tus propios números.
- Varía la comida. Una ventana comprimida no es motivo para una dieta más estrecha.
- Pídele a tu médico análisis de ferritina y zinc si la caída sigue. El déficit de hierro es común en mujeres premenopáusicas y es una causa bien establecida por sí sola.
- Frena el ritmo de pérdida de peso si va rápido.
Una caída por causa nutricional suele revertirse cuando se quita la causa, en meses más que en semanas. Una caída por zonas, un patrón de entradas o una caída que no se calma tras arreglar la comida son otro problema —la enfermedad tiroidea, los cambios hormonales y la alopecia de patrón aparecen a edades parecidas— y le corresponde a un dermatólogo, no a una guía de ayuno.
Cálculos biliares y pérdida de peso rápida
Este no es un síntoma de adaptación, y es la razón por la que algunas personas deberían hablar con un médico antes de empezar y no después.
Por qué pasa: la vesícula guarda bilis y la expulsa cuando llega una comida, sobre todo si lleva grasa. Quita las comidas el tiempo suficiente y la vesícula se queda quieta. Una bilis que se queda quieta puede sobresaturarse de colesterol, que es el mecanismo detrás de los cálculos de colesterol.
El riesgo mayor no es la ventana de ayuno, sino la velocidad de la pérdida de peso que puede producir. Cuando la grasa corporal se desmonta rápido, el hígado empuja a la bilis más colesterol del que las sales biliares pueden mantener disuelto. Está bien documentado en las dietas de muy pocas calorías: Liddle y sus colegas encontraron cálculos formándose en una cuarta parte de los pacientes con una dieta de reducción de unas 500 calorías al día durante el periodo del estudio (Archives of Internal Medicine, 1989). El método importa poco. El ritmo, mucho.
Quién debería hablar con un médico antes de empezar:
- Quien tenga cálculos conocidos y quien haya tenido un cólico biliar
- Las mujeres, sobre todo después de un embarazo, y quien tome anticoncepción con estrógenos
- Las personas de más de 40 años, las personas con obesidad y quien haya perdido mucho peso hace poco
- Las personas con diabetes o síndrome metabólico, o con antecedentes familiares de cálculos
Si varias de esas te describen, eso es una conversación que merece la pena, no una casilla que marcar.
Qué reduce el riesgo:
- Quédate en una ventana diaria en vez de repetir ayunos de varios días. Una ventana de alimentación diaria sigue haciendo que la vesícula se vacíe; un ayuno de días, no.
- No hagas una dieta drástica dentro de la ventana. La ingesta muy baja es el patrón que señala la investigación.
- Incluye algo de grasa al romper el ayuno. Eso es lo que hace que la vesícula se contraiga.
- Apunta a una pérdida estable y no rápida. La calculadora de pérdida de peso muestra lo que cuesta en tiempo un ritmo más lento, que suele ser menos de lo que la gente teme.
Para y busca atención médica ante un dolor intenso en el abdomen superior derecho, sobre todo después de comer; un dolor que se extiende al hombro o la espalda del lado derecho; náuseas y vómitos junto a ese dolor; fiebre y escalofríos con dolor abdominal; o piel u ojos amarillos. Un cálculo que bloquea la vía biliar es una urgencia, no algo que se espera.
El ayuno no disuelve los cálculos que ya tienes, y ningún horario de comidas es un tratamiento para la enfermedad de la vesícula.
Cuándo un efecto secundario señala un problema
Los efectos de arriba son síntomas normales de ajuste. Pero algunas señales indican que deberías parar el ayuno y consultar a un profesional de la salud:
- Desmayo o casi desmayo que no se resuelve con sal y agua
- Palpitaciones que persisten o vuelven
- Dolor de cabeza intenso que no cede aunque bebas e incluyas electrolitos
- Ansiedad extrema o crisis de pánico que no existían antes del ayuno
- Caída de pelo importante (puede indicar restricción calórica severa o un déficit nutricional)
- Reglas ausentes en mujeres (puede indicar alteración hipotalámica por restricción calórica excesiva)
- Dolor fuerte bajo las costillas derechas, sobre todo después de comer, o con fiebre o ictericia: mira la sección de cálculos biliares
No son efectos secundarios típicos del ayuno intermitente. Pueden indicar un problema de base o que tu protocolo es demasiado exigente para tu cuerpo.
Uno más entra aquí como advertencia más que como bandera roja. El ayuno intermitente y el acné se presenta a menudo como un beneficio, y hay un mecanismo plausible, ya que el ayuno baja la insulina y el IGF-1. Pero la evidencia clínica específica sobre ayuno y acné es limitada, y los antes y después prometen mucho más de lo que sostiene.
¿Cuánto duran los efectos secundarios?
No hay ningún ensayo que mapee esto, así que trata la tabla de abajo como el patrón que describen nuestros usuarios y no como datos medidos. Tu propia cronología puede diferir:
| Efecto secundario | Aparición | Resolución |
|---|---|---|
| Hambre | Día 1 | Días 5-10 |
| Dolor de cabeza | Días 1-3 | Días 3-5 (con electrolitos) |
| Cansancio | Días 2-4 | Días 5-7 |
| Irritabilidad | Días 1-3 | Días 3-5 |
| Cambios digestivos | Días 1-7 | Días 7-14 |
| Sueño alterado | Días 1-5 | Días 5-10 |
| Mal aliento | Días 3-7 | Continuo (va bajando) |
Si algún efecto persiste más de 2 semanas pese a aplicar lo de arriba, replantéate tu protocolo. Puede que necesites una ventana de alimentación más ancha, mejor calidad de comida u orientación médica.
Saber cómo es una primera semana de ayuno intermitente normal te ayuda a calibrar tus expectativas.
Cómo ayuda Fasted
Cuando tienes un efecto secundario, el contexto importa. Fasted te muestra en qué punto de tu ventana de ayuno estás, para que puedas relacionar cómo te sientes con cuánto llevas sin comer. Si el dolor de cabeza aparece siempre a la misma hora, eso vale la pena saberlo, y vale la pena actuar en consecuencia: sal, café o una ventana más corta. Registrar tus ayunos con el tiempo te deja mirar atrás y ver si los efectos se calmaron cuando el patrón se volvió hábito. El seguimiento de peso, que está en Fasted Pro, y la entrada diaria de proteína y fibra te dan una comprobación aproximada de que comes suficiente dentro de tu ventana. La app no registra ningún alimento más allá de esos dos números.
Preguntas frecuentes
¿Son peligrosos los efectos secundarios del ayuno intermitente?
En adultos sanos, los efectos comunes (hambre, dolor de cabeza, cansancio) son síntomas de ajuste y suelen calmarse. Los síntomas intensos o persistentes no son típicos y merecen ir al médico en vez de aguantarlos. Las banderas rojas de arriba son por las que hay que parar.
¿El ayuno intermitente puede causar caída del pelo?
El ayuno en sí no causa caída del pelo. Ahora bien, una restricción calórica importante (comer demasiado poco dentro de tu ventana) puede disparar un efluvio telógeno, una caída pasajera. Eso es señal de que necesitas comer más dentro de tu ventana de alimentación, no una razón para dejar el ayuno.
¿Por qué me hincho después de romper el ayuno?
Casi siempre es la primera comida y no el ayuno. Una comida grande que llega rápido a un intestino lento lo distiende; la grasa retrasa el vaciado del estómago; y los carbohidratos fermentables producen gas rápido. Rompe el ayuno con algo pequeño y fácil, espera diez o quince minutos y luego come de verdad. Casi todo el mundo ve que la hinchazón se asienta en las primeras semanas.
¿El ayuno intermitente puede causar cálculos biliares?
El riesgo que importa es la pérdida de peso rápida más que el ayuno en sí. Perder rápido empuja a la bilis más colesterol del que las sales biliares pueden mantener disuelto, y en el estudio de Liddle se formaron cálculos en una cuarta parte de los pacientes con una dieta de muy pocas calorías (Archives of Internal Medicine, 1989). Una ventana de alimentación diaria sigue haciendo que la vesícula se vacíe; repetir ayunos de varios días, no. Mantén la pérdida estable, no hagas dietas drásticas dentro de la ventana e incluye algo de grasa al romper el ayuno.
¿Es seguro el 16/8 si tengo problemas de vesícula?
Esa es una pregunta para tu médico, no para un artículo. Una ventana diaria tiene menos riesgo que un ayuno prolongado porque la vesícula sigue estimulándose, pero menos riesgo no es lo mismo que seguro para ti, sobre todo si has tenido un cólico biliar. Ve con el plan y pregunta.
¿El ayuno intermitente afecta a las hormonas en mujeres?
Algunas investigaciones apuntan a que los protocolos agresivos pueden afectar a las hormonas reproductivas en mujeres, sobre todo si se combinan con una restricción calórica severa y ejercicio intenso. No se ha demostrado que un 16/8 normal altere el ciclo menstrual en mujeres bien alimentadas. Si notas cambios en tu ciclo, ensancha la ventana de alimentación y asegúrate de comer suficiente.
¿Debería dejar de ayunar si me duele la cabeza?
No de inmediato. Prueba agua, sal y mantener tu cafeína de siempre antes de abandonar: la falta de cafeína es uno de los mecanismos que más se implican en el dolor de cabeza del ayuno (Torelli et al., Headache, 2009). La probabilidad también sube con la duración del ayuno, así que vale la pena probar una ventana más corta. Si el dolor persiste a pesar de todo eso, consulta a un profesional de la salud.
¿Vuelven los efectos secundarios si me tomo un descanso del ayuno?
Los efectos leves pueden reaparecer un momento si dejas de ayunar un periodo largo (varias semanas) y luego vuelves. Casi todo el mundo dice que el segundo arranque es más fácil que el primero, aunque no conocemos ningún estudio que lo haya medido.
Qué leer después
Fuentes
- 1. Fasting headache: a review of the literature and new hypotheses — Headache: The Journal of Head and Face Pain (via PubMed)
- 2. Possible entrainment of ghrelin to habitual meal patterns in humans — American Journal of Physiology — Gastrointestinal and Liver Physiology (via PubMed)
- 3. Resting energy expenditure in short-term starvation is increased as a result of an increase in serum norepinephrine — American Journal of Clinical Nutrition (via PubMed)
- 4. Fuel metabolism in starvation — Annual Review of Nutrition (via PubMed)
- 5. The effect of insulin on renal handling of sodium, potassium, calcium, and phosphate in man — Journal of Clinical Investigation (via PubMed)
- 6. Effects of Intermittent Fasting on Health, Aging, and Disease — New England Journal of Medicine (via PubMed)
- 7. Caffeine as an analgesic adjuvant for acute pain in adults — Cochrane Database of Systematic Reviews (via PubMed)
- 8. How to get more fibre into your diet — NHS
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